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Este camino traza un recorrido por las
principales canteras de la zona. Las canteras del
circuito Batán – Chapadmalal representan,
desde hace más de cien años, una de las
principales actividades económicas de la región.
Las espectaculares vistas pueden ser
disfrutadas desde el camino. Los cerros y
serranías del lugar son ricos en ortocuarcita,
también conocida como “Piedra Mar del Plata”,
tan característica de los frentes de chalets. La
extracción de los bloques de piedra, deja
grandes hondonadas en el terreno, que
permiten visualizar todas las capas del suelo, y
en cuyo fondo se forman lagunas permanentes.
Una alternativa turística valiosa es el Parque “El
Encanto”, un camping en el cual se pueden ver
en condiciones naturales las especies animales
autóctonas de la zona, una laguna propia de
cantera, con instalaciones que propenden a la
diversión como tirolesa, bicicletas de agua.
También se pueden realizar caminatas y
trekking ya que el terreno de la zona de canteras
es más que propicio para estas prácticas. Nuestro paseo sigue por el Circuito de canteras,
y tras bajar la loma más alta, (linda para bajar en
bicicleta), llegamos a Estación Chapadmalal.
Encontramos la gran fábrica de ladrillos Palmar.
Y sobre el lado derecho del camino, los centros
de la vida social, la capilla San Benito, la
Sociedad de Fomento, el Club Chapadmalal y
poco después, al predio donde el Popular Club
“Chapa”, juega como local frente a sus rivales de
la primera división de la Liga Marplatense de
Fútbol. Este pueblo cuenta con una vida social muy intensa donde los vecinos participan y se
comprometen con todas las Instituciones e
incluso por la Cooperativa, ya que la mayoría de
las personas que asisten a las asambleas suelen
ser vecinos de Chapadmalal.
El camino nos propone una bifurcación, entre
las que podemos optar por seguir el Circuito de
Canteras que sigue hasta Batán, o desviarnos
hacia el camino rural que lleva hacia Miramar. Si
optamos por esta última opción, llegamos al
principal sitio histórico de la región, la vieja
Estación de Ferrocarril, de estilo inglés,
construida cuando la empresa Ferrocarril Sud
era aún propiedad de capitales ingleses.
En 1910, la Estancia Chapadmalal, de los
Martínez de Hoz se encontraba en pleno apogeo
en la producción y exportación de cereales, y
carne vacuna. En ese año fue cuando se
inauguró el tramo de la vía férrea y la Estación
que serviría para dar salida al mundo a la
producción local. A pesar de los años transcurridos, el edificio de la estación se mantiene en un buen estado de
conservación. Todavía pasa por ellas el tren que
hace el recorrido Mar del Plata – Miramar,
siendo esta otra alternativa para quienes
quieren conocer la zona desde otra opción
como es el tren.
De este camino sale una nueva bifurcación que
va hacia la costa. Muy recorrido por los vecinos
de Batán y Chapadmalal en verano, para ir a las
hermosas playas de la ruta 11. El camino pasa
cerca de la antigua Estancia Chapadmalal, lo que nos brinda vistas de las tierras más fértiles de la
Pampa Húmeda. Pero volviendo al circuito de canteras, al salir del pueblo nos encontramos la vieja estancia San Justo, y a mano derecha, cultivos de frutilla y una de la empresas exportadoras más importantes de la
zona, el frigorífico INFRIBA, que faena liebres,
ciervos y conejos para expedir carnes y cueros a
Europa.
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Lo que actualmente es la finca “La Ponderosa”,
fue la primera casa de Batán construida de
piedra. En ese edificio funcionó la Escuela (rural
en ese entonces) durante algún tiempo. Otro
sitio histórico.
Seguir por ese camino es una buena opción para
disfrutar en bicicleta, pasa por el medio de
numerosas canteras, con muchas subidas,
bajadas y hermosas vistas; se puede circular con
tranquilidad ya que el tránsito vehicular es
escaso.
Luego nos encontramos con otra bajada de
paisajes espectaculares, a mano izquierda está
una de las canteras más antiguas, la del alemán
Wachnitz, de allí se extrajeron los bloques de
piedra con que se construyeron los lobos
marinos de la rambla de Mar del Plata, y poco
después la cantera Yaraví. El camino nos
presenta, de un lado el blanco de la piedra y del
otro el verde de los campos.
Un mirador natural maravilloso es lo más alto de
la loma de Batán. En este punto vale la pena
parar el auto en la banquina y dedicarse
simplemente a contemplar, desde esas alturas
podemos ver los campos, las canteras y la
ciudad de Batán; la vista alcanza a los edificios
de la ciudad de Mar del Plata. El paisaje es más
espectacular aun de noche, cuando es posible
adivinar el parpadeo de las luces, a lo lejos.
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